El enfermero gallego consolida su hueco en la escritura

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La de Héctor Castiñeira (Lugo, 1982) es una historia más de la precariedad que se vive a día de hoy en la sanidad pública. A sus 32 años, este enfermero ha firmado más de 500 contratos temporales con el Sergas.

Lejos de ser una rareza, su situación es similar a la de muchos compañeros, aunque él encontró una vía de escape para evadirse de la incertidumbre laboral: la escritura.

“En 2012 empecé con una cuenta de Twitter, Enfermera Saturada, en la que contaba en clave de humor situaciones del día a día de esta profesión”, afirma Castiñeira, cuyo alter ego cuenta hoy con casi 66.000 seguidores en esta red social.

En 2014 dio el salto de la red al papel a través de la autoedición de un recopilatorio ampliado de estos tuits, “La vida es suero”. En 2015, editorial mediante, vio la luz “El tiempo entre suturas” y ahora, un año más tarde, está presentando el que es ya su tercer libro: “Las uvis de la ira”.

“En los dos primeros libros hablaba de la situación de la sanidad española, pero en este tercero decidí también hablar sobre las situaciones que viven las enfermeras que se ven obligadas a ir a trabajar al norte de Europa, sobre todo a Reino Unido”, explica el profesional sanitario.

Exhibiendo siempre una sonrisa, este enfermero que escribe “entre contrato y contrato” habla del proceso creativo de esta obra que, aunque incluye también experiencias de su día a día, se centra en el seguimiento del trabajo de enfermeras en el extranjero.

Aunque Castiñeira intenta afrontar la situación con optimismo, muchos de sus compañeros de promoción se vieron obligados a dejar la enfermería debido a la inestabilidad laboral. “Cuando sales de la facultad firmas contratos de lunes a viernes, por semanas o incluso la última moda: por horas”, lamenta.

Castiñeira recorre los pasillos del hospital con una libreta en la que va apuntando situaciones que luego recoge en Twitter o en sus libros. Aunque al principio se limitaba a contar lo que él veía, ahora ya son muchos los profesionales sanitarios que le transmiten sus quejas o le piden consejo.

Aprovechando el tiempo entre contratos, este enfermero se ha convertido en un auténtico “best-seller”: “La vida es suero” vendió más de 55.000 ejemplares y “Las uvis de la ira” va ya por su tercera edición.

Aunque la mayor parte de sus lectores llegan desde la sanidad, Enfermera Saturada también engancha a los pacientes. “Al final a todos nos toca de cerca, ya que todos somos usuarios de hospitales y centros de salud”, justifica Castiñeira.

“Tendría que haber más presión desde sindicatos y colegios profesionales a la hora de denunciar nuestra situación laboral, que no ha hecho más que empeorar desde que llegó la crisis”, denuncia este enfermero, que a veces siente que está “predicando en el desierto”.

Lo que está claro es que, mientras el tiempo entre contratos y oposiciones lo permita, Castiñeira seguirá poniendo el foco sobre el día a día y las problemáticas de la sanidad pública. “Quién sabe, igual algún día Enfermera Saturada consigue la ansiada plaza fija”, concluye.

www.laregion.es

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